martes, 11 de marzo de 2014

Rouco Varela se jubila.


Rouco Varela:
me la pelas chaval;
eres un indigno representante
de la humanidad,
detrás de tanta santidad,
no mereces el plato de comida
que te dan por la cara
porque no has dado un palo al agua en tu vida.
Flojo, vago, desconocedor de la maternidad,
eres lo más parecido a una mala bestia
que enjuicia a los demás sin saber
qué cosa sea la pobreza, el dolor o la falta de dignidad.
Te tuteo porque eres lo mismo que yo,
materia en proceso de descomposición
que desaparecerá por efecto del paso del tiempo.
En cambio, qué diferencia entre tú y yo:
yo nunca he hecho daño a nadie,
al menos conscientemente y tú,
vas sembrado el mal por donde pasas
culpando a los demás de delitos que tú te inventas.
Maldiciendo con tu crucifijo fálico a las mujeres
que hacen con su cuerpo lo que quieren.
Y además te permites el lujo,
como si tú fueras la mano derecha de dios,
de aleccionar gobiernos y rebaños de feligreses
y canteras de púberes para que sean silentes
ante los atropellos pederastas.
Me das asco chaval.
Y, como diría mi padre,
ahora que te jubilas te mandaba yo a un andamio
a enfoscar paredes y a hacer hormigón
Vago de mierda.

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